Fundación Contea y la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (AECA) publican el primer informe del nuevo “Observatorio Contea-AECA sobre Educación Económico-Financiera”, una entidad que analizará la evolución de las percepciones, conocimientos y actitudes de estudiantes en materia de educación económico-financiera (EEF). En base del análisis de los estudios periódicos de la Fundación, este primer informe titulado “El presupuesto resiste, el móvil manda y la ´alerta cripto´ enciende un ´piloto rojo´” revela la situación y tendencias de las principales cuestiones para los alumnos en los últimos tres años.
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Con el objetivo de fundamentar la situación de la EEF y su evolución en el tiempo, los informes del Observatorio buscan revelar los aspectos más relevantes para la toma de decisiones en materia de políticas educativas. Sobre la base de las últimas tres ediciones (2023-2025) del estudio “La importancia de la Educación Económico–Financiera en alumnos de primer curso de Administración de Empresas”, como indicador del conocimiento adquirido durante la etapa primaria, secundaria y bachillerato o formación profesional, el informe muestra los seis aspectos más relevantes desde una perspectiva económico-social:
- La base está: planificar y controlar gastos sigue siendo la gran fortaleza.
- El campus ya es cashless: el gran salto del periodo está en el pago digital.
- Ahorro con sentido: crece el colchón para imprevistos.
- Consumo inteligente, pero distinto: sube la lógica calidad‑precio y baja la parte solidaria.
- Alerta cripto: más familiaridad, pero menos claridad sobre la protección.
- Invertir interesa un poco más… y la vivienda aparece como meta.
Recomendaciones y conclusiones
La educación económico-financiera universitaria deja una imagen clara: el presupuesto resiste, el gasto está razonablemente bajo control, el móvil se ha convertido en cartera y el ahorro empieza a consolidarse como red de seguridad.
El gran reto ya no es solo enseñar a usar herramientas financieras, sino ayudar a usarlas con criterio, con protección y con una visión más completa de lo que significa decidir bien. Ahí, precisamente, es donde la universidad puede marcar la diferencia. Puedes leer las recomendaciones prácticas tanto para estudiantes como para instituciones descargándote el informe completo.